Responsabilidad Social Empresaria, ya no será una moda pasajera

A continuación transcribimos una nota publicada en el diario LA NACIÓN de Argentina, en el suplemento COMUNIDAD del día Sábado 19 de abril de 2008, donde nos hicieran una breve entrevista sobre algunas de nuestras acciones de Responsabilidad Social Empresaria. Por supuesto, Nemo Group no es la única compañía que viene aplicando buenas prácticas de RSE, y si así fuera el mundo estaría perdido! La buena noticia es que cada día más empresas se suman a este cambio de actitud respecto de la sociedad y el medioambiente, muchas vienen haciéndolo desde hace tiempo pero no lo dan a conocer, otras ni siquiera saben que lo están haciendo. Invitamos a empresarios con ganas de producir un cambio para el futuro de nuestros hijos y del planeta, a interesarse por estas buenas prácticas y pasar a la acción. Nemo no pretende ser un ejemplo, sólo pretende transmitir… que no se trata de dejar de ganar dinero, sino hacerlo en forma diferente!

TRANSCRIPCIÓN NOTA DIARIO LA NACIÓN - POR OLIVER GALAK

Responsabilidad Social Empresaria

Fuerza PyMES

Como predomina en ellas el famoso "atendido por sus dueños" y muchas veces éstos viven en el mismo lugar en el que desarrollan sus negocios, sus acciones en favor de la comunidad tienen llegada directa y efectos rápidos.

"Carlos, pero lo que ustedes están haciendo ya es responsabilidad social empresaria", le dijo un día Fernando Barbera, uno de los fundadores de la ONG mendocina Valos, a Carlos Crotta, titular de Bodegas Crotta, al ver la forma en que éste se comprometía con sus cosechadores y las familias de éstos.

Concientizadas o no de los principios de la RSE -el caso de Mendoza se amplía por separado-, lo cierto es que cada vez más pequeñas y medianas empresas están emprendiendo acciones que involucran la relación con los empleados, la comunidad, el mercado y el medio ambiente. El camino todavía es largo y mucho menos explorado que en las grandes compañías, pero en distintos puntos del país van apareciendo iniciativas originales, motivadas en general por las inquietudes personales de empresarios pyme que sienten la necesidad de transmitirles a sus organizaciones los valores que cultivan en su vida privada.

"Las pymes tienen mucho para apostar a la gestión de la RSE -afirma Barbera-. El empresario pyme vive en el mismo lugar que desarrolla sus negocios, tiene mucha más conciencia de lo que pasa en su entorno, ya sea ambiental, de público interno o de los consumidores. Cualquier decisión impacta en la calidad de vida de tus hijos a futuro."

Barbera es socio gerente de La Marchigiana, firma que tiene dos restaurantes y 80 empleados, con una facturación anual cercana a los cuatro millones de pesos, en la que se intenta aplicar los principios de la RSE: cuidan el uso del agua, el gas y la energía (uno de los locales está construido según los principios de la arquitectura sustentable); exigen a sus proveedores que respeten el medio ambiente (las bodegas, por ejemplo, tienen que tener tratamiento de efluentes); tratan de concientizar a sus trabajadores y a sus clientes (las facturas llevan impresos los doce principios del comercio justo). Incluso sellaron un alianza con una organización de pequeños emprendedores para crear una planta autogestionada de producción de salsas tipo gourmet.

"Muchos creen que RSE se trata de cómo gastar la plata, pero la pregunta clave es cómo la ganás", opina Barbera.

Si una prueba faltaba para demostrar que los recursos destinados a la RSE no son mera filantropía y, mucho menos, un gasto ajeno a los objetivos de la empresa, sobran los ejemplos.

¿Qué caracteriza a la RSE que desarrollan las pymes? Para Mercedes Korin, consultora en responsabilidad social para empresas y organismos de varios países de América latina y España, "las pymes, a diferencia de las grandes firmas, tienen como característica la impronta del dueño. En las grandes empresas se aplican líneas de RSE que provienen de la casa matriz, mientras que en las pymes predomina el famoso atendido por sus propios dueños ".

Un estudio realizado hace dos años por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) halló que el 58,1% de las pymes argentinas tenían un grado de implantación de actividades de RSE medio o alto, porcentaje sólo superado por Chile (58,7%) en la región (de lo que se informa por separado). Pero la experiencia indica que este movimiento es mucho más fuerte en el interior que en la región metropolitana de Buenos Aires. De hecho, algunas de las principales organizaciones especializadas en este tipo de prácticas están en las provincias, como la mendocina Valos, el Consejo Empresario de Entre Ríos o el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (Iarse), con sede en Córdoba.

"Las pymes piensan localmente de manera muy interesante, porque conocen más lo local", explica Korin. La especialista comenta que muchas veces las pymes se sienten demasiado chiquitas como para encarar acciones de responsabilidad social. "Pero no necesariamente ser más responsable con los recursos humanos implica más dinero. Ese es un prejuicio de las pymes que habría que desterrar", dice. Korin describe el fenómeno que impulsa a varios dueños de pymes a abrazar los valores de la RSE: "Ellos están trasladando a la gestión de su empresa valores familiares, sociales o religiosos que traen consigo".

Es el caso del diseñador de moda Martín Churba, que empezó haciendo trabajos con organizaciones comunitarias por su cuenta y luego decidió crear un área específica de RSE en su empresa, Tramando. Hoy la firma, entre otras iniciativas, colabora en el diseño, la confección y búsqueda de mercados para las artesanías textiles que elaboran los integrantes de la organización jujeña Red Puna. "Esto surge por una inquietud de tipo personal de Martín y de cómo él quiere vincularse con su entorno", dice Daniela Uribarri, a cargo de los proyectos de RSE de Tramando.

Luis Ulla, director ejecutivo del Iarse, destaca otra vía de entrada de las pymes en la RSE: cada vez más grandes empresas están incorporando estos principios a toda su cadena de valor e impulsando a que sus proveedores (muchas veces, pymes) también apliquen esas mismas políticas. "Es una tendencia que se va a acentuar cada vez más, en una lógica que va de arriba abajo", afirma.

Martín Pastor Roca está convencido de que hay que fomentar la educación y la capacitación para que la sociedad pueda desarrollarse. Su empresa, la constructora cordobesa Rode (caso que se amplía por separado), suele destinar parte de su presupuesto a ayudar a colegios e instituciones educativas. Pero su gran orgullo es la escuela de albañilería con salida laboral que impulsó en una villa de emergencia de la capital provincial.

Otras pymes han encontrado que su forma de ejercer la RSE es la relación con el llamado público interno , o sea, los empleados. "Yo siempre digo que tener todo el personal en blanco es la primera acción de RSE que hay que hacer. Es un compromiso hacia la sociedad y hacia la empresa. Parece una obviedad, pero no lo es", define Renato Poloni, CEO de Nemo Group, empresa rosarina dedicada a brindar soluciones tecnológicas y de comunicaciones, y uno de los fundadores de la ONG local MoveRSE.

Su preocupación por el bienestar de las casi 100 personas que tiene a cargo excede el mínimo legal. Los empleados de Nemo pueden, si quieren, tomar clases gratuitas de tai chi chuan en su horario de trabajo o jugar con la consola Wii instalada en la oficina.

Nemo, además, firmó el Pacto Global de la ONU y cambió los monitores de tubo por los de pantalla plana para reducir el consumo de energía. Y como forma de luchar contra la monopolización del desarrollo de software, utiliza siempre que puede programas de código abierto. "Esto sirve para desarrollar software más económico y poder llegar a brindar servicios a pymes que no pueden pagar una licencia de Microsoft", dice Poloni. ¿De dónde surge esta preocupación por la RSE? "Después de la crisis de 2001 -recuerda este empresario de 37 años- nació mi hija y me dije ¿cómo puedo cambiar esto? No me veía en una asamblea, pero no quería que nos quejáramos sin hacer nada. Yo quería que mi compañía fuera la empresa donde a mí me gustaría trabajar si fuera empleado."


Daniel Berenblum, coordinador técnico del Centro Nacional de Responsabilidad Social Empresarial y Capital Social de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, explica: "Las pymes en muchos países, y la Argentina no es la excepción, afrontan problemas de supervivencia inmediata, pero lo mejor que puede hacer una pyme como responsabilidad social es tener éxito para contribuir al empleo. Las pymes representan más del 70% de las fuentes de trabajo de todo el país".

Uno de los orgullos de Megaflex es figurar 33° en el ranking de las mejores empresas para trabajar en la Argentina, donde se mezcla con algunas grandes multinacionales. Esta empresa de Burzaco, dedicada a la fabricación y comercialización de membranas y productos asfálticos, puso en marcha en 2007 una escuela primaria propia donde 14 empleados cursan todos los días durante su horario de trabajo. Este año redoblaron la apuesta: abrieron una escuela secundaria con 35 vacantes, que incluso recibe alumnos de otras empresas del parque industrial de Almirante Brown.

"Creemos que es la gente la que hace la diferencia, no las máquinas o la materia prima", justifica Víctor Molinari, gerente de Recursos Humanos de Megaflex.

La empresa también atiende, mediante donaciones, necesidades de la comunidad. "No debe haber colegio en Burzaco que no lo hayamos impermeabilizado nosotros", ejemplifica Molinari. ¿Por qué dedicar recursos a esas tareas solidarias? "Bueno, los trabajadores vienen de esa misma comunidad, así que inexorablemente es una red, un ida y vuelta."

La clínica Diagnóstico Maipú, de Vicente López, comenzó realizando actividades para su personal (especialmente en tareas de capacitación), pero luego amplió su radio de acción al público externo. "En la crisis de 2001 le propuse al directorio intensificar las actividades, pero dirigidas a la comunidad", cuenta Graciela Fernández Alonso, directora de la Fundación Diagnóstico Maipú. Hoy exhiben un desarrollo de la RSE que combina ambos frentes. "Trabajamos para conformar un tejido social; logramos unir en esta tarea a otras fundaciones, ONG, empresas, cámaras de comercio, círculos médicos, municipalidades y, particularmente, la comunidad, que participa activamente."

A veces, la acción de RSE viene acompañada de una pequeña idea original vinculada con una buena causa. Autotransportes San Juan, empresa de colectivos de esa provincia, firmó un convenio con Missing Children para imprimir en el reverso de los pasajes el logo y teléfono de la agrupación dedicada a hallar chicos perdidos. En cada una de sus agencias hay fotos de los niños buscados.

"La empresa también apadrina a escuelas de bajos recursos de la zona; les compramos estufas, artículos para la cocina, lo que nos van pidiendo", cuenta Judith Fontán, responsable de Recursos Humanos. En 2007 lograron combinar en una misma iniciativa acciones dirigidas a los empleados y al medio ambiente. Les dieron a sus choferes un curso para manejar logrando un mayor ahorro de combustible (a través de determinados movimientos con los cambios). "Es más seguro y cuida el medio ambiente", agrega Fontán.

Ulla dice ser "muy optimista en la perspectiva de cómo la responsabilidad social va a influir en el mundo de los negocios". Y concluye con una clave que explica la dinámica de la RSE en las pymes: "En una pyme se convence el dueño de la necesidad de ser sustentables y pasado mañana ya es política de la casa. Es un proceso mucho más rápido que en las grandes empresas".

Por Oliver Galak
De la Redacción de LA NACION