Reduce tu impacto en casa
La mayoría de las emisiones de las casas provienen de los combustibles
fósiles consumidos para generar electricidad y calor. Al usar la energía
más eficientemente en casa, puedes reducir las emisiones y bajar las facturas
por gastos de energía en más de un 30%.
Además, ya que la agricultura es responsable de aproximadamente una quinta
parte de las emisiones de gas invernadero del mundo, puedes reducir tus
emisiones simplemente observando qué es lo que comes.
Reemplaza un foquito común de luz incandescente por un foquito
fluorescente de bajo consumo.
Estos usan un 60% menos de energía que un foquito común. Este simple cambio
ahorrará alrededor de 136 kg de dióxido de carbono al año.
Si cada familia de los Estados Unidos hiciera ese cambio, se reduciría
dióxido de carbono por más de 41 mil millones de kilogramos. Puedes
comprar foquitos fluorescentes en línea en Energy Federation (Federación de la Energía).
Baja el termostato 2ºC en invierno y súbelo 2ºC en verano.
Casi la mitad de la energía que consumimos en casa se
usa para calefaccionar y refrigerar. Podrías ahorrar acerca de 900 kg de dióxido de carbono al año con este simple ajuste. El American Council for an Energy Efficient Economy (Consejo Estadounidense para una Economía Eficiente en Energía) tiene más consejos para ahorrar energía al calefaccionar y refrigerar.
Limpia o reemplaza los filtros de la caldera y del aire acondicionado. Limpiar el filtro sucio puede ahorrar 160 kg de dióxido de carbono al año.
Instala un termostato programable.
Los termostatos programables automáticamente bajarán la calefacción o el aire acondicionado y los volverán a subir a la mañana. Esto puede hacerte ahorrar U$S100 al año en tu factura de la luz.
Elige aparatos eficientes en energía cuando compres algo nuevo.
Busca la etiqueta Energy Star (la Estrella de la Energía) en los aparatos nuevos para elegir los modelos más eficientes. Si cada casa de los Estados Unidos reemplazara sus aparatos actuales por los modelos más eficientes que están disponibles, se eliminarían 175 millones de toneladas de emisiones de dióxido de carbono todos los años.
Envuelve tu calefón con una manta aislante.
Ahorrarás 450 kg de dióxido de carbono al año con esta simple acción. Puedes ahorrar otros 250 kg por año al poner el termostato a no más de 48º.
Usa menos agua caliente.
Calentar agua consume mucha energía. Puedes usar menos agua caliente instalando una ducha de bajo flujo (así se ahorran 160 kg de dióxido de carbono por año) y lavando la ropa con agua fría o cálida (se ahorran 230 kg por año) en lugar de agua caliente.
Cuelga la ropa en la soga en lugar de usar el secarropa cada vez que sea posible.
Puedes ahorrar 320 kg de dióxido de carbono si cuelgas la ropa durante 6 meses del año.
Apaga los aparatos eléctricos que no estás usando.
Simplemente al apagar el televisor, el reproductor de DVD, el estéreo y la computadora cuando no los estás usando, ahorrarás miles de kilos de dióxido de carbono al año.
Desenchufa los aparatos eléctricos cuando no los estás usando.
Incluso cuando están apagados, los aparatos como los secadores de pelo, los cargadores de teléfonos celulares y los televisores usan energía. De hecho, la energía usada para mantener los visualizadores de la hora encendidos y los chips de memoria en funcionamiento representa un 5% del total del consumo de la energía en el hogar, y arroja 18 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada año.
Sólo usa el lavaplatos cuando la carga esté completa, y selecciona la posición de ahorro de energía. Puedes ahorrar 45 kg de dióxido de carbono por año. Haz lo mismo con el lavarropas.
Aísla y climatiza tu hogar.
Aislar adecuadamente las paredes y techos puede ahorrar un 25% de tu factura de calefacción y 900 kg de dióxido de carbono al año. Poner masilla y burletes puede ahorrar otros 770 kg por año. La Consumer Federation of America (Federación del Consumidor de los Estados Unidos) tiene más información acerca de cómo aislar mejor tu casa, asimismo en cada país existen entes reguladores a los que puedes consultar.
Asegúrate de reciclar en casa.
Puedes ahorrar 1.100 kg de dióxido de carbono al año reciclando la mitad de la basura que genera tu casa. Earth 911 puede ayudarte a encontrar recursos para reciclar en tu área.
Compra productos de papel reciclado.
Hacer papel reciclado consume entre 70 y 90% menos de energía y evita la pérdida de bosques en el mundo.
Planta un árbol.
Un solo árbol absorberá una tonelada de dióxido de carbono durante su vida. La sombra proporcionada por los árboles también puede reducir tu factura del aire acondicionado de un 10 a un 15%.
La Arbor Day Foundation (Fundación del Día del Árbol) tiene información acerca de la plantación y, si te haces miembro, provee árboles que puedas plantar.
Pide una auditoría de energía a domicilio.
Muchas empresas de servicios públicos ofrecen auditorías de energía a domicilio
para averiguar qué lugar de tu casa no está lo suficientemente aislado o no es
eficiente con respecto a la energía. Puedes ahorrar hasta un 30% en tu factura de energía
y 450 kg de dióxido de carbono al año. Energy Star puede ayudarte a encontrar un
especialista en energía. Si no encuentras en tu país alguna entidad que audite tu domicilio
contáctate con Talleres Ecológicos, Investigadores (en Argentina CONICET) o entidades como GreenPeace, etc.
Ayuda a crear la demanda de este servicio que debieran brindar las compañías de energía,
si es que no existe como tal, en la ciudad donde vives.
Cambia a energía verde.
En muchas áreas, puedes cambiar a energía generada por fuentes limpias y renovables tales como la energía eólica y
la solar. La Green Power Network es un buen lugar para empezar a averiguar qué está disponible en tu área.
Compra comidas cultivadas y producidas en tu localidad.
La comida promedio en los Estados Unidos viaja casi 2.000 km de la granja a una casa. Comprar en la localidad ahorrará combustible y mantendrá el dinero en la comunidad.
Compra comida fresca en lugar de congelada.
La comida congelada usa 10 veces más energía para su producción.
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