Por qué Nemo a Nemo

Bueno, acá va para los que me lo preguntaron tantas veces…

¿Por qué le pusiste el nombre Nemo a tu empresa?

liga06.jpgPrimero les cuento… no fue por el pez de Pixar… no, no… todos me dicen… ahh como el pez! Y yo tengo que andar explicando…

La historia se remonta a mi infancia… como en muchos otros casos de pequeños solemos vivir acontecimientos o historias que nos marcan para siempre. Así pues, recuerdo que mi Padre me incentivó la pasión por la lectura desde muy niño. Los primeros libros que él me compró los recuerdo perfectamente y fueron: “Dos años de vacaciones” de Julio Verne, “Las aventuras de Huckleberry Finn” de Mark Twain (el mismo escritor de Tom Sawyer), “La isla del Tesoro” del escocés Robert Louis Stevenson y cómo olvidarlo… “20.000 leguas de Viaje Submarino” -también de Julio Verne- al igual que “La isla Misteriosa”.

En estas dos últimas joyas de la “literatura clásica futurista” de Verne, aparece un personaje intrigante en todo sentido… El Capitán Nemo.

 

El Capitán Nemo

Este personaje extraño de carácter parco y misterioso -que otrora fuera un rico príncipe hindú- luego de perder toda su familia, decide aislarse del mundo hostil internándose en las profundidades oceánicas, lo cual sugiere -mayor aislamiento aun- del que podría haber encontrado cualquier ser humano de la época.

Sus penurias -en especial la pérdida de su familia- habrían sido producto de conflictos con las grandes potencias de la época, lo cual generó en su persona un profundo recentimiento. Y es a Inglaterra a quien decide declararle su guerra personal. Recordemos que el Reino Unido era por aquel entonces “la potencia” de la época y su principal fortaleza yacía en la flota naval que obstentaba, con la cual mantenía comunicadas, vigiladas y abastecidas a todas sus colonias.

Nemo detestaba el belicismo de las grandes potencias porque arruinaban todo lo bueno de esta vida… la familia -su familia en especial como ya expliqué- pero también odiaba la destrucción que hacían de la sociedad misma y de la naturaleza.

Puede ser considerado además, como el primer “ecologista” de la historia o al menos de la literatura (aunque fuere un personaje de ficción). Es que son numerosos los párrafos dedicados a consignas de lucha por los mares y el ecosistema, incluso advertía con gran certeza, que el hombre -con su ambición- lo estaba destruyendo todo. Recordemos que esta novela de ficción data de fines del 1800.

Fue así, que tomando lo que quedaba de su fortuna decide construir un submarino que funcionará con una fuente de poder basada en la misma energía que originó la vida, una tecnología totalmente desconocida para el momento.

Esta nave futurista, a la cual llamará “Nautilus” (debido al Nautilo de los mares), será comandada por él y una fiel tripulación que compartirá sus creencias formando una “nueva comunidad aislada del mundo” y que decide intentar otra forma de vida, rompiendo con todo el mundo exterior.

Esa energía que movía al Nautilus más rápido, más lejos y más profundo que cualquier otra nave de la época, era en palabras de Verne: “…tan poderosa o más que la del sol…”, pero ¿cómo pudo dar tantos detalles de algo que no se sabía por entonces? Muchos misterios como éste abundan en la obra en cuestión como en tantas otras de Verne.

Y así es que el Nautilus podría ser considerado el primer submarino atómico, de hecho los norteamericanos apodaron con el mismo nombre a su primer submarino nuclear en la posguerra (allá por los años cincuenta).

Botadura del USS Nautilus en 1958 en plena guerra fría. Nombre dado en honor al submarino de Verne.

image1.jpg

Aquí hay otro dato importante y radica en que Verne plantea por primera vez el concepto de comunidades que pueden vivir aisladas de la sociedad industrial y rural, con reglas totalmente nuevas -y aunque basadas en la disciplina- tratan de crear un mundo más justo.

Pero fue esta pasión por la tecnología que hoy siento, la que se originó mientras leía “20.000 leguas de viaje submarino”. Puedo recordar como disfrutaba del relato y la descripción de tantos artefactos tecnológicos que Verne incluye en su novela, los que son utilizados por el mismísimo Capitán Nemo a bordo -o fuera- del Nautilus.

“Recuerdo todavía al Capitán Nemo observando el mundo de las profundidades a través de un cristal esférico ubicado en uno de los laterales del Nautilus”, “también se me presenta en la mente, la forma acerruchada del submarino con el espolón de proa para herir de muerte a las naves de madera de la época…”.

Acuarela de Dave Warren -(c ) 2001- del Nautilus de Verne.

warren-nautilus-2.jpg

Cómo sigue la historia…

Corría el año 1996, comenzaban los albores de Internet en la Argentina -y como siempre fui un “early adopter” tecnológico- con tan sólo 26 años me embarqué en un proyecto de empresa que pudiera utilizar internet como herramienta y como medio de vida (por supuesto), ya que la red me sedujo de manera atrapante y no había otra cosa que quisiera hacer.

Se trató de un emprendimiento que sigue hasta hoy en día -y para los que no la conocen- se llama Nemo, por supuesto en honor a ese místico personaje que amaba la tecnología y la utilizaba para tratar de cambiar el mundo (por ejemplo buscar mejores formas de vida en comunión con la naturaleza).

Seguramente el Capitán Nemo tendrá muchas actitudes objetables, pero no es el punto y en la balanza dejó mucho más de positivo que de cuestionable.

Otras razones

Lo de Nemo también fue por varias razones: era un nombre “extraño” pero fundamentalmente corto y sencillo de recordar, sonaba bien y como si fuera poco tenía que ver con 2 premisas importantes para la red internet: la navegación y la tecnología.

Así es que, Nemo es una empresa de desarrollos tecnológicos que hace mucho hincapié en la Innovación e Investigación, pero tiene valores arraigados muy fuertemente en lo que respecta a buenas prácticas laborales y de mejoras en nuestra calidad de vida.

Espero haya contestado la pregunta…